
El problema de Jordan es que suele decir lo que se le pasa por la cabeza, sin pensarlo mucho. Esto le trae algún que otro problemilla cuando se muda de Arkansas a Los Ángeles, a vivir con su abuelo. Sus mejores amigos son Joaquín Montéz y Tony Lee. Le encanta el baloncesto… pero sólo puede jugar cuando no está trabajando en el restaurante de su abuelo.